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Primeros pasos para medir Alcance 3 en empresas mexicanas

  • Foto del escritor: ilunka
    ilunka
  • hace 12 horas
  • 5 Min. de lectura

En la entrada anterior exploramos por qué limitarse a medir las emisiones de Alcance 1 y 2 deja fuera una parte crítica del impacto climático de las empresas, y cómo el Alcance 3 está pasando de ser una buena práctica a una expectativa regulatoria.


Entendimos que el reto ya no es si medirlo, sino cuándo —y cada vez es más claro que ese momento es ahora.

Pero reconocer su importancia es solo el primer paso. La siguiente pregunta es inevitable: ¿Cómo empezar a medir algo que, por definición, está fuera del control directo de la empresa?


En esta segunda parte, aterrizamos el desafío. En colaboración con nuestras aliadas de sinCarbono, exploramos los principales retos que enfrentan las organizaciones al abordar el Alcance 3, así como las razones por las que comenzar hoy no solo reduce riesgos, sino que abre oportunidades estratégicas dentro de la cadena de valor.


Prepararse hoy para lo que será obligatorio mañana


Para muchas empresas, el principal reto no es entender la importancia del Alcance 3, sino saber por dónde empezar.


La medición de estas emisiones implica desafíos importantes:


  • Dependencia de información de terceros

  • Falta de datos estructurados en la cadena de valor

  • Complejidad metodológica

  • Necesidad de priorización por categorías


Sin embargo, esperar a que la regulación lo exija plenamente puede resultar más costoso que comenzar ahora.

Las organizaciones que empiezan hoy:


  • Construyen capacidades internas

  • Fortalecen la relación con proveedores

  • Identifican oportunidades de reducción de emisiones

  • Se posicionan mejor frente a inversionistas y clientes


Una mirada más completa, una mejor estrategia


¿Cómo se mide el Alcance 3?


Medir las emisiones de Alcance 3 es uno de los mayores desafíos técnicos en la gestión de huella de carbono corporativa. A diferencia de los alcances 1 y 2, que se centran en fuentes de emisión directas o bajo control de la empresa, el Alcance 3 abarca todas las emisiones indirectas a lo largo de la cadena de valor: desde los proveedores que producen los insumos que adquieres, hasta los clientes que usan y desechan tus productos.



Dado que en muchas empresas, el 80% de sus emisiones provienen de su cadena de valor, dominar la técnica de medición del Alcance 3 no es opcional: es una necesidad estratégica para cualquier empresa que busque descarbonizarse de forma real y verificable.

¿Cuáles son las 15 categorías del Alcance 3 y cómo se clasifican?


El Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GEI) divide las emisiones del Alcance 3 en 15 categorías, organizadas en dos grandes grupos según su posición en la cadena de valor:


Aguas arriba (Upstream)

Las primeras ocho categorías corresponden a todo lo que ocurre antes de que el producto llegue a manos de la empresa: las emisiones asociadas a los bienes y servicios adquiridos, los bienes de capital, el consumo de energía y combustibles, el transporte y distribución de insumos, los residuos generados en las operaciones, los viajes de negocios, el desplazamiento diario de los empleados y los activos arrendados por la empresa. En conjunto, estas categorías reflejan el impacto ambiental de toda la red de proveedores y socios comerciales que hacen posible la operación.


Aguas abajo (Downstream)

Las siete categorías restantes cubren lo que sucede después de que la empresa vende sus productos: el transporte y distribución hacia el cliente final, el procesamiento adicional de productos intermedios, el uso de los productos vendidos, su disposición al final de la vida útil, los activos que la empresa arrienda a terceros, las operaciones de sus franquiciados y las emisiones asociadas a sus inversiones. Estas categorías son especialmente relevantes para empresas cuyos productos tienen un impacto significativo durante su uso o cuya cadena de distribución es extensa.


¿Cuáles son los principales retos técnicos para medir el Alcance 3?


La dependencia de datos externos

A diferencia del Alcance 1 y 2, donde la empresa controla sus propias fuentes de información, el Alcance 3 requiere datos que provienen de terceros: proveedores, transportistas, clientes y socios comerciales. Muchas cadenas de valor solo permiten un intercambio limitado de información sobre emisiones entre organizaciones, lo que dificulta enormemente la recopilación de datos precisos.


La amplitud y variedad de las categorías

Cada una de las 15 categorías tiene su propio tipo de dato, unidad de medida y método de cálculo. Algunas requieren datos de actividad muy específicos (como kilómetros recorridos por tipo de transporte), mientras que otras pueden calcularse a partir de datos financieros. Esta heterogeneidad obliga a los equipos de sostenibilidad a manejar múltiples metodologías en paralelo.


La disponibilidad y calidad de la información

No todos los proveedores tienen la capacidad o la disposición para compartir sus datos de emisiones. Esto obliga a las empresas a recurrir frecuentemente a factores de emisión promedio o datos secundarios, lo que reduce la precisión del reporte. A mayor dependencia de datos estimados, menor es la confiabilidad del inventario de Alcance 3.


La doble contabilidad entre organizaciones

Cuando dos empresas de la misma cadena de valor reportan sus emisiones, existe el riesgo de que las mismas emisiones sean contabilizadas dos veces. El Protocolo GEI establece criterios para evitarlo, pero su aplicación práctica requiere coordinación y criterio técnico.


¿Dónde se generan las mayores emisiones en la cadena de valor?


Identificar los puntos críticos de emisión es el primer paso para priorizar esfuerzos. Típicamente, las mayores fuentes de emisiones del Alcance 3 se concentran en:


  • Transporte, envío y entrega de materias primas y productos terminados.

  • Proveedores ubicados lejos del área de producción, que implican largas distancias de transporte.

  • Consumo de energía en la producción o fabricación de los insumos adquiridos.

  • Ciertos materiales y procesos previos a la producción con alta intensidad de carbono.


Dependiendo del giro de la empresa, las emisiones del Alcance 3 pueden superar fácilmente el impacto combinado de los Alcances 1 y 2. Por eso, para que el reporte de huella de carbono sea transparente y preciso, es indispensable incluirlas en el inventario.


¿Cómo se puede generar valor para la empresa al medir el Alcance 3 de forma transparente?


La transparencia en la medición y el reporte de las emisiones de los tres alcances es necesaria para la credibilidad de una empresa. Más allá del cumplimiento normativo, reportar el Alcance 3 con precisión genera beneficios concretos:


  • Mejores decisiones de compra: conocer la huella de carbono de los productos adquiridos incentiva a elegir proveedores más eficientes y materiales con menor impacto ambiental.

  • Mayor disposición a pagar de los consumidores: la disposición de los consumidores para pagar por productos sustentables aumenta entre un 20 y un 30% cuando existe transparencia en la huella de carbono.

  • Reducción de ineficiencias: el acceso a nuevas relaciones y la colaboración en la cadena de valor reduce ineficiencias operativas y riesgos de suministro.

  • Menor gasto en compensación de emisiones: con una mayor transparencia en la cadena de suministro, se puede reducir la necesidad de compensar emisiones que podrían haberse evitado.

  • Ventaja competitiva: las empresas que gestionan activamente sus emisiones de Alcance 3 están mejor posicionadas en un mercado que cada vez más valora la sostenibilidad demostrable.


Sin un método que permita cuantificar y validar las otras emisiones indirectas de forma precisa y relevante, será casi imposible desarrollar una estrategia de descarbonización que cubra todos los aspectos de la operación de una empresa.

¿Por dónde empezar con la medición del Alcance 3?


El proceso de medición técnica del Alcance 3 puede resumirse en estos pasos:


  1. Identificar las categorías relevantes para el giro de la empresa, priorizando aquellas con mayor potencial de emisión.

  2. Elegir el método de recopilación de datos más adecuado según los recursos disponibles.

  3. Establecer canales de comunicación con proveedores clave para obtener datos más precisos y reducir la dependencia de factores de emisión genéricos.

  4. Reportar, verificar y actualizar el inventario de Alcance 3 de forma periódica para identificar tendencias y medir el impacto de las acciones de reducción.


Medir la huella de carbono, incluyendo el Alcance 3, ayuda a identificar cuáles son las actividades operativas que más emisiones generan. Una vez hecho esto, tendrás una mejor idea de las mayores oportunidades para desarrollar tu estrategia de cero emisiones netas.


¿Quieres comenzar a medir tu Alcance 3? Da el siguiente paso hacia una gestión climática más estratégica. Si quieres profundizar en cómo implementarlo en tu empresa, conversemos.


 
 
 

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